Se abre en una pestaña nueva
Ver todos

Filtraciones y goteras después de lluvias torrenciales: 5 cosas a revisar y cómo actuar

Filtraciones y goteras tras lluvias torrenciales
Escrito por

Antonio

Publicado

octubre 5, 2026

Las lluvias intensas son una de las mejores pruebas para comprobar el verdadero estado de una cubierta, una terraza o cualquier sistema de impermeabilización.

Después de varios días de precipitaciones abundantes pueden aparecer filtraciones y goteras o manchas de humedad que hasta ese momento habían pasado desapercibidas. Y no siempre significa que exista un problema estructural importante: en muchas ocasiones, el origen está en un punto concreto deteriorado, una junta envejecida, una teja desplazada o un sistema de evacuación que no funciona correctamente.

Los episodios de lluvias torrenciales vividos recientemente en Granollers, el Vallès Oriental y buena parte de la provincia de Barcelona son un buen recordatorio de la importancia de revisar cubiertas y sistemas de evacuación de agua.

Pero ¿qué debemos comprobar después de un episodio de lluvias intensas? ¿Cómo saber si una humedad requiere una reparación? ¿Y por qué no basta con pintar encima de la mancha?

Antes que nada, dejamos aquí consejos para estos días sobre cómo protegernos antes estos fenómenos atmosféricos tan peligrosos

Consejos ante lluvias intensas e inundaciones

Guía de lluvias fuertes e inundaciones

¿Por qué aparecen filtraciones después de lluvias intensas?

Una cubierta está permanentemente expuesta a cambios de temperatura, radiación solar, viento, lluvia y movimientos propios del edificio.

Con el paso de los años pueden producirse pequeños deterioros que pasan inadvertidos durante meses. Una lluvia moderada puede no provocar ningún síntoma visible, pero cuando la cantidad de agua aumenta considerablemente, esos puntos débiles pueden empezar a manifestarse.

Entre las causas más habituales encontramos:

Causas comunes de filtraciones y goteras
  • Tejas desplazadas, rotas o deterioradas.
  • Fisuras en cubiertas y terrazas.
  • Juntas envejecidas o mal selladas.
  • Impermeabilizaciones deterioradas.
  • Encuentros deficientes entre cubierta y muros.
  • Problemas alrededor de chimeneas, claraboyas o elementos que atraviesan la cubierta.
  • Sumideros parcialmente obstruidos.
  • Canalones y bajantes saturados o deteriorados.
  • Pendientes insuficientes que favorecen la acumulación de agua.

En ocasiones, el problema llevaba tiempo desarrollándose y una lluvia especialmente intensa simplemente lo hace visible.

1. Revisar el tejado o la cubierta en busca de filtraciones y goteras

El tejado es una de las primeras zonas que conviene revisar después de un temporal.

En cubiertas inclinadas pueden existir tejas desplazadas, piezas rotas o puntos donde el agua consigue penetrar bajo el revestimiento.

Revisar tejas rotas o desplazadas por donde pueda entrar el agua

También deben revisarse los encuentros entre diferentes elementos de la cubierta, ya que suelen ser puntos especialmente sensibles.

Chimeneas, paredes medianeras, claraboyas, cambios de pendiente y remates requieren una correcta impermeabilización para evitar entradas de agua.

Una pequeña deficiencia en cualquiera de estos puntos puede generar una filtración que termine manifestándose varios metros más lejos en el interior del edificio.

2. Terrazas y cubiertas planas

Las terrazas y cubiertas planas deben ser capaces de recoger y evacuar rápidamente el agua de lluvia.

Cuando esto no ocurre, pueden formarse acumulaciones de agua que aumentan considerablemente la presión sobre la impermeabilización.

Las cubiertas planas también pueden presentar problemas de encharcamientos y obturaciones en desagües

Conviene observar si existen:

  • Charcos que permanecen durante mucho tiempo después de dejar de llover.
  • Fisuras o grietas en el pavimento.
  • Juntas deterioradas.
  • Desprendimientos.
  • Problemas alrededor de sumideros.
  • Zonas donde la impermeabilización se haya levantado o deteriorado.

La presencia puntual de agua no implica necesariamente que exista una filtración, pero una acumulación frecuente puede acelerar el deterioro de la cubierta.

3. Canalones, bajantes y sumideros

Estos elementos son fundamentales y, sin embargo, muchas veces solo reciben atención cuando aparece un problema.

Durante el otoño, hojas, ramas, tierra y otros residuos pueden acumularse en canalones y sumideros.

En condiciones normales quizá el agua siga evacuándose, pero durante una lluvia intensa la capacidad disponible puede resultar insuficiente.

Cuando un canalón rebosa, el agua puede terminar circulando por zonas de fachada que no están diseñadas para soportar una exposición constante.

Algo parecido ocurre con los sumideros de terrazas y cubiertas planas.

Si están parcialmente obstruidos, el agua puede acumularse rápidamente y encontrar puntos débiles en juntas, encuentros o impermeabilizaciones.

Por eso, la limpieza y el mantenimiento preventivo de estos elementos resulta especialmente importante antes y durante los meses de mayor precipitación.

4. Fachadas, ventanas y encuentros entre materiales

No todas las filtraciones proceden del tejado.

El agua también puede penetrar a través de fachadas deterioradas, juntas abiertas o encuentros deficientes alrededor de ventanas y puertas.

Después de una lluvia intensa conviene comprobar si aparecen manchas nuevas alrededor de:

  • Marcos de ventanas.
  • Cajas de persianas.
  • Encuentros entre fachada y cubierta.
  • Balcones.
  • Cornisas.
  • Juntas entre materiales diferentes.

El agua impulsada por el viento puede alcanzar zonas que durante una lluvia normal prácticamente no reciben humedad.

5. ¿Qué señales pueden indicar una filtración?

Algunas filtraciones producen una gotera evidente, pero otras se manifiestan de forma mucho más discreta.

Entre las señales más frecuentes encontramos:

  • Manchas amarillentas o marrones en techos y paredes.
  • Pintura abombada o desprendida.
  • Aparición de humedad después de cada episodio de lluvia.
  • Olor persistente a humedad.
  • Oscurecimiento de determinadas zonas.
  • Eflorescencias o depósitos blanquecinos.
  • Goteos.
  • Humedad alrededor de ventanas.
  • Aparición de moho.

Cualquiera de estas señales merece ser observada, especialmente si aparece o aumenta después de llover.

Una mancha de humedad no siempre está debajo de la filtración

Este es uno de los errores más frecuentes al intentar localizar una entrada de agua.

El punto donde aparece una mancha en el interior no tiene por qué coincidir exactamente con el lugar por donde está entrando el agua.

Una vez que el agua atraviesa la cubierta puede desplazarse por diferentes elementos constructivos antes de hacerse visible.

Puede circular por un forjado, una cámara, un aislamiento, una pendiente o incluso por determinados encuentros entre materiales.

Por eso, localizar correctamente una filtración requiere analizar el recorrido que puede estar realizando el agua.

Reparar únicamente la zona donde aparece la mancha puede no solucionar el problema.

Pintar la humedad no elimina su causa

Cuando aparece una mancha en una pared o en un techo, es habitual intentar solucionar rápidamente el problema limpiando y pintando la zona.

Sin embargo, si existe una filtración activa, la humedad volverá a aparecer.

Antes de reparar los acabados interiores hay que localizar y solucionar el origen de la entrada de agua.

Una vez reparada la filtración será necesario permitir que los materiales se sequen correctamente antes de restaurar pinturas, revestimientos o falsos techos.

De lo contrario, la humedad atrapada puede continuar provocando deterioros.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

No todas las humedades implican una reparación compleja, pero existen situaciones en las que conviene actuar cuanto antes.

Por ejemplo:

  • Cuando aparece una gotera activa.
  • Cuando una mancha aumenta después de cada lluvia.
  • Cuando comienzan a desprenderse pintura, yeso o revestimientos.
  • Cuando existe humedad cerca de instalaciones eléctricas.
  • Cuando aparecen varias zonas afectadas.
  • Cuando la filtración se repite incluso después de pequeñas reparaciones.
  • Cuando se detectan daños visibles en la cubierta.

También resulta recomendable revisar el origen cuando la humedad aparece de forma recurrente en el mismo punto.

¿Cómo se localiza una filtración?

El primer paso debe ser siempre identificar correctamente su origen.

Para ello se inspeccionan tanto las zonas interiores afectadas como los posibles puntos de entrada en la cubierta, terraza o fachada.

Es importante analizar aspectos como:

  • Estado general de la cubierta.
  • Juntas y encuentros.
  • Pendientes.
  • Elementos de evacuación.
  • Impermeabilizaciones.
  • Fisuras.
  • Remates.
  • Puntos de penetración de instalaciones.

Una vez localizada la causa, puede determinarse la reparación adecuada.

No todas las filtraciones requieren renovar completamente una cubierta. En algunos casos puede solucionarse reparando un punto concreto; en otros, cuando el deterioro está generalizado, puede ser necesario renovar o rehabilitar el sistema de impermeabilización.

La importancia del mantenimiento preventivo

Esperar a que aparezca una gotera no siempre es la mejor estrategia.

Una revisión periódica permite detectar pequeños deterioros antes de que terminen provocando daños en el interior del edificio.

Algunas actuaciones sencillas pueden prevenir muchos problemas:

  • Limpiar periódicamente canalones y sumideros.
  • Revisar el estado de las tejas.
  • Comprobar juntas y sellados.
  • Reparar pequeñas fisuras.
  • Revisar encuentros con chimeneas y muros.
  • Mantener correctamente las impermeabilizaciones.
  • Comprobar que el agua evacua correctamente.

El mantenimiento resulta especialmente recomendable después de episodios meteorológicos intensos.

Después de las lluvias, revisar puede evitar problemas mayores

Las lluvias torrenciales registradas estos días en Granollers, el Vallès Oriental y otras zonas de Barcelona han sometido a muchas cubiertas y sistemas de evacuación a condiciones excepcionales.

Si después de las lluvias han aparecido goteras, manchas de humedad o filtraciones, conviene identificar el origen cuanto antes.

Una pequeña entrada de agua puede terminar afectando revestimientos, aislamientos, falsos techos y otros elementos del edificio si no se soluciona correctamente.

En Montiel Teixidó realizamos trabajos de reparación y rehabilitación de cubiertas y tejados, impermeabilizaciones y soluciones para problemas de filtraciones y humedades en Granollers y Barcelona.

Si has detectado una filtración después de las últimas lluvias, podemos estudiar su origen y valorar la solución más adecuada.

Mira nuestros servicios