Ver todos

¿Está tu tejado preparado para el otoño? 7 problemas que conviene revisar antes de que lleguen las lluvias

Antes de la llegada del otoño y sus lluvias conviene asegurarse de que nuestro tejado esté preparado
Escrito por

Antonio

Publicado

septiembre 1, 2026

Con la llegada de septiembre dejamos atrás los meses más secos y empezamos a acercarnos a una época en la que las lluvias pueden poner a prueba el estado de cubiertas y tejados. Y, precisamente, antes de que empiece a llover es uno de los mejores momentos para comprobar que todo se encuentra en buenas condiciones.

Una teja desplazada, una pequeña fisura en la impermeabilización o un desagüe parcialmente obstruido pueden pasar completamente desapercibidos durante el verano. El problema aparece cuando llegan las primeras lluvias intensas y el agua encuentra ese punto débil.

Entonces llegan las goteras, las manchas en el techo y las humedades. Y una reparación que inicialmente podía haber sido sencilla puede acabar afectando a una superficie mucho mayor.

1. Tejas rotas, desplazadas o deterioradas

En los tejados inclinados, una de las primeras comprobaciones debe centrarse en las tejas.

Puntos a revisar para asegurarnos de que nuestro tejado esté preparado para el otoño

El viento, los cambios de temperatura, pequeños movimientos de la estructura o simplemente el paso del tiempo pueden provocar que algunas piezas se desplacacen, se fisuren o pierdan su capacidad para conducir correctamente el agua.

Una única teja dañada no significa necesariamente que haya que rehabilitar todo el tejado. Sin embargo, sí puede convertirse en un punto de entrada de agua si no se detecta a tiempo.

También conviene prestar atención al estado general de las piezas. Cuando el deterioro afecta a amplias zonas de una cubierta antigua, las reparaciones puntuales pueden dejar de ser una solución eficiente.

2. El estado de la impermeabilización

Que una cubierta parezca estar en buen estado exteriormente no significa necesariamente que sea completamente estanca.

La impermeabilización constituye una de las principales barreras frente al agua y, dependiendo del sistema empleado, puede deteriorarse por la radiación solar, los cambios térmicos, el agua acumulada o simplemente por envejecimiento.

Revisión de cubiertas y tejados con Montiel Teixidó

En las cubiertas planas, esta revisión resulta especialmente importante.

Fisuras, desprendimientos, zonas levantadas o encuentros deteriorados pueden permitir que el agua penetre bajo el revestimiento. Además, la humedad no siempre aparece inmediatamente debajo del punto por el que entra el agua: puede desplazarse entre diferentes capas antes de hacerse visible en el interior.

Por eso, localizar correctamente el origen de una filtración es tan importante como reparar sus consecuencias.

3. Canalones, sumideros y bajantes

No todos los problemas de agua proceden de una impermeabilización defectuosa.

Durante meses pueden acumularse en una cubierta hojas, polvo, pequeñas ramas y otros residuos. Si terminan obstruyendo un canalón, un sumidero o una bajante, cuando llegue una lluvia intensa el agua puede no evacuarse con suficiente rapidez.

En un tejado inclinado puede provocar desbordamientos en los canalones. En una cubierta plana puede generar acumulaciones de agua en puntos donde no deberían producirse.

Septiembre es, por tanto, un buen momento para comprobar que los sistemas de evacuación están limpios y funcionan correctamente.

4. Atención a juntas y encuentros

Algunas de las zonas más delicadas de cualquier cubierta son precisamente aquellas en las que se encuentran diferentes elementos.

Chimeneas, petos, claraboyas, conductos de ventilación, cambios de pendiente, juntas o encuentros entre materiales requieren soluciones específicas para impedir la entrada de agua.

Además, los diferentes materiales pueden dilatarse y contraerse de manera distinta con los cambios de temperatura. Con el paso del tiempo pueden aparecer pequeñas separaciones o fisuras.

Por ello, cuando existe una filtración recurrente, no basta con buscar una teja rota. Es necesario revisar también estos puntos singulares.

5. ¿Hay pequeñas humedades que aparecieron el invierno pasado?

Una mancha que dejó de crecer cuando terminaron las lluvias no significa necesariamente que el problema haya desaparecido.

Si durante el invierno pasado aparecieron manchas de humedad, desconchados, pintura abombada, moho o pequeñas goteras y durante el verano se han secado, septiembre es un buen momento para investigar su origen.

Humedades detectadas a reparar por Montiel Teixidó
Mateus Andre, vía Freepik

La humedad visible es normalmente una consecuencia.

Antes de pintar o reparar el acabado interior, hay que determinar por dónde está entrando el agua y solucionar primero esa causa. De lo contrario, con las siguientes lluvias es muy probable que el problema vuelva a aparecer.

6. Cubiertas planas: cuidado con el agua estancada

Una cubierta plana no es completamente horizontal. Debe contar con las pendientes necesarias para conducir el agua hacia sus puntos de evacuación.

Si después de llover permanecen charcos durante demasiado tiempo, puede existir un problema de pendientes, evacuación o deformación de determinadas zonas.

La presencia continuada de agua aumenta las exigencias sobre la impermeabilización y puede acelerar su deterioro.

Puntos críticos fuentes de humedades en azoteas y terrazas

Especialmente en cubiertas antiguas, terrazas comunitarias o azoteas transitables, conviene comprobar tanto el estado superficial como el funcionamiento de los desagües.

7. No esperar a que aparezca la primera gotera

Una gotera es una señal evidente de que existe un problema, pero no debería ser el indicador que nos haga empezar a revisar una cubierta.

Cuando el agua ya aparece en el interior, es posible que haya atravesado diferentes capas y haya afectado al aislamiento, morteros, falsos techos, revestimientos u otros elementos.

La detección temprana permite actuar sobre problemas mucho más localizados y, en muchos casos, reducir considerablemente el alcance de la intervención.

¿Reparar o rehabilitar la cubierta?

Esta es una de las preguntas más habituales y no existe una respuesta válida para todos los edificios.

Cuando encontramos un problema localizado en una cubierta cuyo estado general es bueno, puede ser suficiente con realizar una reparación puntual.

Sin embargo, cuando aparecen filtraciones recurrentes en diferentes puntos, la impermeabilización ha llegado al final de su vida útil, existen numerosos elementos deteriorados o se suceden reparaciones que no terminan de solucionar el problema, puede ser más conveniente estudiar una rehabilitación de la cubierta.

La decisión debe tomarse después de valorar el estado real del conjunto y no únicamente el lugar donde se ha manifestado la última humedad.

Septiembre: prevenir antes de reparar

El mantenimiento de una cubierta no consiste únicamente en intervenir cuando existe una avería. Revisarla periódicamente permite detectar pequeños problemas antes de que el agua los convierta en daños importantes.

Y hacerlo antes de la temporada de lluvias ofrece una ventaja evidente: todavía estamos a tiempo de intervenir antes de que el problema se manifieste dentro del edificio.

En Montiel Teixidó realizamos trabajos de revisión, mantenimiento, reparación, rehabilitación e impermeabilización de cubiertas y tejados, así como la localización y solución de problemas relacionados con humedades y filtraciones.

Si existen antecedentes de goteras, manchas de humedad o dudas sobre el estado de una cubierta, una revisión profesional puede ayudar a determinar qué está ocurriendo y cuál es la intervención más adecuada antes de que lleguen las lluvias.